Toca reflexionar sobre la Medicina Familiar y Comunitaria, pero en serio

medicina_familiaHoy hemos conocido los datos oficiales de la adjudicación de las plazas MIR en el Sistema Nacional de Salud. Finalmente han quedado 51 plazas vacantes de Medicina Familiar y Comunitaria en nuestro país. La cifra no es alta, pero debemos añadirle que esta especialidad es la que se elige en los últimos números de orden del MIR.
Esta situación se viene repitiendo en las últimas convocatorias MIR en las cuales se va incrementando el problema.
Además debemos tener en cuenta que esto ocurre en un país donde su Sistema Nacional de Salud está organizado y basado en la Atención Primaria de Salud como puerta de entrada, como gestor de los procesos de atención y responsable de la salud de la comunidad.
Si conjugamos estos elementos, lo que se está repitiendo durante estas últimas convocatorias de MIR es ciertamente preocupante. Pero además, apuesto decididamente a que esto debe generar una reflexión profunda en la Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud. Estoy seguro que en los próximos días no faltarán opiniones simplistas de los motivos que están llevando a esta situación, unos achacarán exclusivamente a que los médicos de familia tienen unas condiciones de trabajo malas, otros a que no se incluye esta disciplina en las Facultades de Medicina y así sucesivamente.
Lo cierto y verdad es que otras especialidades están más prestigiadas que la Medicina de Familia en la sociedad y a esta situación se llega durante mucho tiempo de abandono y de falta de creencia en una especialidad nacida para poder soportar un papel clave en nuestro modelo de Sistema Nacional de Salud. No han faltado las veces que se ha escuchado que la Medicina de Familia es la piedra angular del sistema, pero esto se ha repetido desde la falta de convencimiento y sin creerlo verdaderamente.
No se trata de buscar culpas, se trata de buscar entre todas las partes el prestigio social de una especialidad de suma importancia, solo desde ese ejercicio se puede construir algo realmente adecuado para el futuro.
Reflexión donde deben estar presentes las Comunidades Autónomas, el Ministerio de Sanidad y Política Social, el Ministerio de Educación, la Universidad, pero también arrimando el hombro el mundo profesional y de las sociedades científicas. Estos son los agentes que deben reflexionar y establecer medidas concretas para prestigiar una especialidad como lo es la Medicina de Familia. Podemos hacer eso, construir o seguir opinando desde un análisis simplista en lugar de sistémico del problema.
Sin duda urgen varias cosas, la defensa cerrada del mundo profesional de la especialidad, la apuesta de prestigio y de calidad más que de aspectos profesionales de las sociedades científicas, la orientación de los planes de estudios ahora que los hemos revisado con la excusa de Bolonia en base a que las Facultades de Medicina centren su formación en médicos generalistas de verdad y no basar sus planes en demostraciones de las diferentes especialidades. Y urge que se controle, potencie e inste a los servicios de salud a adoptar las medidas contempladas en la Estrategia AP 21. Pero estas medidas urgentes, no quitan para una reflexión seria, decidida, valiente e innovadora sobre la Medicina Familiar y Comunitaria.
 
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia

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