Nos vamos adentrando en el otoño, está bien que esta semana pasada hayamos tenido la buena noticia de la vacuna contra el VIH. No es que esté desarrollada la vacuna, pero lo más importante del avance científico ha sido, sin lugar a dudas encontrar una vía para disminuir la propagación del virus. Es difícil, ante un virus tan cambiante como el que provoca el SIDA, ya lo hemos abordado en otra entrada de este blog. Por tanto, debemos estar esperanzados de que esta nueva vía de atacar al virus realmente sirva y las dificultades de extrapolación de los resultados del estudio no sean tales y sirva para toda la familia del virus.En el comienzo del otoño, nuestra seguridad hace que otros hagan el agosto
27 Septiembre 2009
Nos vamos adentrando en el otoño, está bien que esta semana pasada hayamos tenido la buena noticia de la vacuna contra el VIH. No es que esté desarrollada la vacuna, pero lo más importante del avance científico ha sido, sin lugar a dudas encontrar una vía para disminuir la propagación del virus. Es difícil, ante un virus tan cambiante como el que provoca el SIDA, ya lo hemos abordado en otra entrada de este blog. Por tanto, debemos estar esperanzados de que esta nueva vía de atacar al virus realmente sirva y las dificultades de extrapolación de los resultados del estudio no sean tales y sirva para toda la familia del virus.Es un gran avance científico que hay que poner en su contexto de momento, pero de verdad que debemos alegrarnos.
Este avance me lleva a la reflexión de la vulnerabilidad que tenemos los humanos, frente a nuestra falsa seguridad que tiene esta sociedad actual, cualquier virus pone en jaque y genera con la ayuda de la difusión de la información una verdadera alarma social. Tenemos un ejemplo reciente con lo que está ocurriendo con la aparición de un nuevo virus que provoca gripe, el virus conocido con A/H1N1.
Va avanzando el otoño y seguirá siendo noticia la aparición de casos de gripe provocado por el nuevo virus. Los datos epidemiológicos nos indican que el virus se comporta de forma absolutamente benigna en la inmensa mayoría de los casos. Ante la aparición de la vacuna, aun sin disponer de los resultados de los ensayos clínicos que nos indiquen la seguridad de la propia vacuna, la opinión pública se ha centrado en ello. Refugiándose en este hecho para seguir arropados por esa falsa seguridad de la que nuestra sociedad alardea constantemente.
Mientras estos datos de seguridad se venden por doquier productos que supuestamente limpian virus, productos como las soluciones hidroalcohólicas para lavado de manos o productos de limpieza que se preparan para limpiar las superficies. Esto es “matar moscas a cañonazos”, para la prevención de la gripe sirve con cualquier jabón y para la limpieza del hogar sirven los productos que habitualmente utilicemos, lo que se requiere es un aumento de frencuencia en el lavado de manos, y los productos especiales solamente están indicados en ambientes profesionales muy concretos. Pero nos han vuelto a vender que esos productos aumentan nuestra seguridad y hemos vuelto a caer. No coincido con los que piensan que la sociedad tiene la información para decidir con autonomía, la sociedad en el momento actual vive en un exceso de información y ponemos pocos medios para cribarla, con lo cual nuestras decisiones no son las adecuadas. Las empresas de esas soluciones para lavado estarán empezando también el otoño, pero están haciendo el agosto, sin más justificación de buscar una injustificada seguridad.
Más lavado de manos con cualquier jabón, es importante la higiene del hogar pero con los productos de siempre.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
La importancia del autocuidado en salud
15 Septiembre 2009
Ahora que tenemos el otoño e invierno cerca y andamos preocupados por el impacto sobre la salud sobretodo, pero también el que puede tener la gripe en el sistema sanitario, estamos en un buen momento para trabajar en el fomento del autocuidado.Es curioso como por un lado avanzan los derechos de tercera generación en la salud, donde destaca el de la autonomía del paciente y al mismo tiempo nuestra sociedad evoluciona hacia una sociedad que se cuida y autocuida menos que nuestros antepasados. La información tampoco parece haber influido para que seamos más responsables de nuestro proceso de salud y enfermedad.
Sin embargo, el origen de este despreocuparse por autocuidarnos en salud, no está en exclusiva en la sociedad. Es cierto que la sociedad tiene un caldo de cultivo muy adecuado para que esto ocurriera. Un caldo de cultivo formado por mayor velocidad al hacer las cosas, convertir en bien de consumo casi todo lo que tocamos, la sanidad y la salud no son una excepción, ahora “consumimos” sanidad como consumimos otras cosas. Cambio en el rol de cuidador y cuidadora entre otros elementos han influido para predisponer a una sociedad a delegar la responsabilidad de su salud y su enfermedad en el servicio sanitario. De forma similar a como hemos delegado la educación de nuestros menores en el sistema educativo.
Pero como decía, el origen no está sólo en la sociedad y sus circunstancias. También los políticos, los médicos y todas nuestras organizaciones profesionales y científicas nos hemos empeñado en ello, seguramente no de forma consciente, pero insistiendo hasta la saciedad. Así hemos celebrado más de un día sobre tal o cual enfermedad, donde el llamamiento es que ante el más mínimo síntoma acuda de forma rápida a consultar con su médico o lo que sería peor con un determinado especialista concreto, saltándose el criterio del médico de familia corresponsable de la salud del paciente.
Lo cierto es que esto ha sido relativamente sencillo, es decir, arrebatarle a la sociedad el control sobre su proceso de salud y enfermedad ha sido fácil. Sin embargo, el camino inverso va a ser muy complicado. De hecho piensen, como nuestras madres sabían las medidas físicas contra la fiebre, ahora ante el más mínimo incremento de una décimas en el termómetro se acude al centro sanitario en cuestión, donde más de una vez, por el corto tiempo de evolución del cuadro no ha dado tiempo que no de la cara ni la infección y no se puede poner ni siquiera el tratamiento.
Esto tiene unas consecuencias muy importante, ya que cualquier actividad en sanidad no está exenta de riesgo, por lo tanto disminuye la seguridad de los pacientes y eso es grave.
Pero además esto tiene una repercusión muy importante en un sistema sanitario con la vocación de universal y gratuito, donde el deterioro del sistema sanitario viene provocado por la utilización poco adecuada de los servicios sanitarios.
Debemos comenzar a trabajar en el fomento del autocuidado, en ser responsables de nuestra salud y de nuestro proceso de enfermedad. Los profesionales y los políticos tenemos que ir a una en este tema.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
¡Hay vida después de la gripe!
8 Septiembre 2009
Creo que ya va siendo necesario normalizar la situación, normalizar la información y comenzar a hablar de la gripe en general sin clasificar. Y esto se puede hacer por haber puesto en marcha los mecanismos de control necesarios de forma ejemplar. Se puede normalizar porque la Organización Munidal de la Salud ya conoce más del virus y podemos afirmar su “benignidad”, el Ministerio de Sanidad y Política Social y el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud se han coordinado y han desarrollado las medidas preventivas y de actuación ante una pandemia, y hemos tenido y tenemos a unos profesionales comprometidos. En definitiva, ahora toca que estemos vigilantes a través de los sistemas de vigilancias epidemiológica, proporcionemos una información transparente y tranquilizadora y hablemos de gripe, como todos los años. Es tiempo de NORMALIZAR.Nada mejor para normalizar con el comienzo del curso que repasemos los grandes hitos que tenemos que marcarnos como sistema sanitario. Está pendiente cerrar de forma adecuada el Pacto por la Sanidad, liderado por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud a través de los comités institucionales, pero que es ahora cuando deben incorporarse las opiniones, los debates en el seno de las organizaciones científicas y profesionales. El afrontamiento de la pandemia de gripe en nuestro país ha dibujado un escenario muy próximo a lo que debe ser el pacto por la sanidad. Me siento orgulloso del funcionamiento del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, sería bueno analizar la respuesta dada y reflexionar sobre lo ocurrido para tomar los elementos que han permitido llegar a consenso tan importantes.
Ese trabajo del Pacto por la Sanidad puede eclipsar, por su importancia, otros trabajos interesantes, pero queda un desarrollo profundo de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias en materia de formación sanitaria especializada, la troncalidad, la reordenación de las especialidades en ciencias de la salud dentro de la troncalidad y el trabajo por la motivación y el desarrollo de los profesionales es fundamental para hacer más eficiente el sistema sanitario.
La tercera cuestión es el desarrollo de dos elementos fundamentales, la seguridad de pacientes y la responsabilidad social corporativa. En la seguridad de pacientes es necesario unirlo a los conceptos de calidad de la atención, donde los desarrollos de trabajos por la variabilidad de la práctica clínica es elemental. Pero también debe tener una vinculación normativa y funcional con la Salud Pública, un reto normativo para nuestro país construir un nuevo modelo salubrista, más adaptado a nuestra realidad social y a nuestras constumbres actuales.
Dentro de la responsabilidad social corporativa se encuentran los derechos de profesionales, de pacientes, la bioética, la cooperación internacional para el desarrollo, el trabajo por el medio ambiente y por la sostenibilidad en general, el compromiso social, en defintiva de una organización.
Por todo ello, toca normalizar y seguir trabajando. Hemos aprendido mucho del afrontamiento de esta pandemia, aprovechemosló.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
Escrito por jvergelesb
Escrito por jvergelesb
Escrito por jvergelesb
Se aproxima el otoño, con la venida de esta estación se aproxima el clásico incremento en el número de casos de gripe como ocurre cada año. Sin embargo, este año a los virus que generalmente provocan la conocida como gripe estacional, le acompaña el recientemente descrito virus A/H1N1, es decir la gripe A.



