La prestigiosa revista The Lancet hace una llamada de atención sobre la necesidad de buscar la eficiencia en la gestión de la sanidad basada en una serie de elementos fundamentales y que redundarían en una mejor atención sanitaria en tiempos de crisis económica como los que vivimos. Esta revista, a través de un artículo de opinión de expertos pone el énfasis en la necesidad de continuar trabajando por la salud mundial a pesar de la crisis.Una llamada a la eficiencia en la gestión sanitaria
20 Enero 2009
La prestigiosa revista The Lancet hace una llamada de atención sobre la necesidad de buscar la eficiencia en la gestión de la sanidad basada en una serie de elementos fundamentales y que redundarían en una mejor atención sanitaria en tiempos de crisis económica como los que vivimos. Esta revista, a través de un artículo de opinión de expertos pone el énfasis en la necesidad de continuar trabajando por la salud mundial a pesar de la crisis.Lo dice Julio Frenk, el que fuera ministro de sanidad de Méjico y que actualmente dirige la Escuela de Salud Pública de Harvard, que viene a comentar algo así como que las crisis económicas son a corto plazo, pero pueden dejar cicatrices sobre la salud mundial que sean muy duraderas en el tiempo.
Otros expertos que también escriben en este número de la mencionada revista que pertenecen a Harvard fundamentalmente ponen el énfasis sobre la necesidad de buscar la eficiencia en la gestión sanitaria, buscando asegurar que los recursos destinados a asuntos de salud se utilizan correctamente, fortalecer los sistemas y las infraestructuras sanitarias y evaluar anualmente los progresos realizados.
Pero además aseguran que es el G8 el que debe impulsar estas políticas. Este extremo, desde mi punto de vista es más generalizable y la gestión eficiente debe ser la búsqueda de todos los servicios de salud, donde uno de los beneficios no es ser más económica sino poder contribuir a la sanidad global o mejor a la salud mundial.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
Tiempo para las políticas organizativas
26 Noviembre 2008
Nuestro país ha vivido una de las épocas más interesante desde el punto de vista de la Sanidad en estos últimos seis años. Lo interesante del momento es la descentralización completa de las competencias en materia sanitaria a las Comunidades Autónomas. Seis años que se convierten en más si se analiza el tiempo de planificación y de negociación de la financiación de la sanidad en el momento de asumir las competencias por parte de los Gobiernos regionales y en el mantenimiento en el modelo de financiación autonómica.Pasar de un Estado donde las competencias en sanidad de 10 Comunidades Autónomas estaban centralizadas en el Ministerio de Sanidad y Consumo a los Gobiernos de cada Comunidad Autónoma ha planteado claramente un escenario diferente. Cada una de las Autonomías han intentado adecuar sus infraestructuras a las necesidades de la población que tienen que atender, invirtiendo en la mayoría de ellas fondos privinientes del Gobierno de España, pero también fondos de las diferentes Comunidades Autónomas. Se trataba de poder contar en cada Servicio Regional de Salud que se creó con los servicios necesarios que permitieran la atención sanitaria de calidad a los ciudadanos.
Esto ha llevado a realizar lo que voy a denominar como la “política del ladrillo”, absolutamente necesaria y que ha permitido una modernización de nuestro Sistema Nacional de Salud. Durante este tiempo pasado la política sanitaria habrá tenido sus luces y sus sombras, pero ciertamente ha sido muy vistosa. Parecía haber una carrera entre las diferentes Comunidades Autónomas por ser los primeros en salir en la prensa especializada presentando ser pionero en tal o cual servicio sanitario implantado. Estas prisas han estado siempre incentivadas por los medios de comunicación del sector.
Ya en el año 2008 la mayoría de las infraestructuras en la mayor parte de las Regiones están planificadas o ejecutadas. Y hay un importante retroceso en la “política del ladrillo”, viene una etapa necesaria a “organizar la casa por dentro”, toca esa decoración, cómo los edificios van a acoger a los habitantes, cuáles van a ser las normas de convivencia…
Viene un anuncio claro de un tiempo para las “políticas organizativas” en materia sanitaria. Pero esto lo constata aun más la situación de crisis en nuestro país. No me entienda mal el lector, no es que el Gobierno de España, ni los Gobiernos regionales vayan a recortar en gastos sociales. No digo eso, a lo que me refiero es que llega una época de invertir en buscar la eficiencia de los servicios regionales de salud. Y esa eficiencia se traduce en políticas de la organización, en establecer los procedimientos de actuación, en hacer un énfasis en los mecanismos de gestión pensando en el derecho que es la sanidad.
Tres son los ejes que marcan esas políticas de organización: la información sanitaria para elaborar las políticas, las políticas de recursos humanos y la inversión en políticas de calidad sanitaria.
Presiento, siento y estoy convencido, que la época en la que estamos será menos vistosa y requerira de una creatividad política para el diseño de estas líneas de actuación. Además no todos los líderes sirven para todas las épocas. Estamos en tiempos de la inversión en las “marías” de la sanidad como comentaba en otra de las entradas en este blog. Tenemos que estar preparados y si no lo estamos vayámonos preparando.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
Costes sanitarios, es importante la reflexión
5 Noviembre 2008
Esta semana me la paso en Murcia en las Jornadas de la Fundación Signo, son jornadas donde se reflexiona sobre los costes sanitarios y otros elementos que inciden sobre la evolución y la sostenibilidad del sector sanitario.Signo es una fundación donde participan profesionales de reconocido prestigio en el mundo de la Gestión de la Sanidad en nuestro país.
Es importante reflexionar y llegar a acuerdos sobre elementos esenciales de la sostenibilidad del Sistema Sanitario Público. Hemos reflexionado en otras entradas sobre la necesidad de llegar a acuerdos, pero esos acuerdos deberían materializarse en el Sistema Nacional de Salud en materias como la gestión de los Recursos Humanos, la oferta de servicios, la incorporación de las nuevas tecnologías y la apuesta decidida por la salud pública y la educación para la salud.
Estas serían medidas que no se podrían tachar de economicistas, pero que sin duda buscarían la eficiencia en la gestión de un sistema que hay que cuidar.
Sobre todo esto merece la pena que se reflexione y se le trasladen las reflexiones y acuerdos de una forma participativa a los ciudadanos y ciudadanas, ese será el mecanismo más adecuado para que todos hablemos de una sanidad de calidad y adaptada a las necesidades de salud de la población.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
Las “maría” de la Sanidad en tiempos de dificultades
16 Septiembre 2008Es un efecto colateral de la sanidad de países avanzados. Pero por hacer similitud, cuando estudiaba tanto en el colegio, en el instituto de enseñanza secundaria y en la Universidad se llamaban “marías” aquellas asignaturas que aunque tenían temario, contenidos y verdaderamente enseñaban, no se incidía mucho esfuerzo en ellas, ya que no costaba aprobarlas. Es decir de todas las asignaturas, las “marías” eran aquellas a las que menos recursos en tiempo y esfuerzos de todo tipo se le dedicaba.
Pues bien, en aquellos sistemas sanitarios maduros, se puede caer en la tentación de disminuir los esfuerzos en todos aquellos campos de la sanidad que no son exclusivamente la asistencia a los problemas de salud. Todo para esa asistencia, todo para la atención a demanda de los ciudadanos a los problemas de salud.
Cuando estudiaba medicina preventiva en la Facultad de Medicina recuerdo que cuando veíamos las diferencias entre los sistemas de salud y las diferentes formas de invertir en materia sanitaria por parte de los países se daba el círculo vicioso en la economía de la salud de aquellos países que invertían casi todo en la asistencia y menos en la prevención y promoción de la salud por ejemplo. El círculo se cerraba, ya que al no realizar esfuerzos en la prevención se aumentaban los problemas de salud de la población y esto hacía que en forma de espiral se necesitaran más y más recursos. Tantos, que acababan hundiendo la sostenibilidad del sistema sanitario.
Pues bien, parece que este círculo vicioso que se estudia en la carrera de medicina y que se aplica a la gestión sanitaria, parecen haberla olvidado una parte de los gestores actuales y más de un político.
De tal suerte que la asignatura fuerte es exclusivamente la asistencia, dejando como “marías” la salud pública, la prevención y promoción de la salud, la calidad, la investigación y la formación. Y dicen aquello de que esas son la parte más importantes para hacer avanzar al sistema sanitario, lamentablemente esto se queda en el discurso y a la hora de los presupuestos o la dedicación de esfuerzos esto no se ve reflejado.
Esta situación se vuelve más crítica cuando hay dificultades económicas o crisis en un país. Se corre el riesgo de por querer invertir en lo que denominan, quienes piensan así, en lo “verdaderamente importante” dejen sistemas sanitarios desfenestrados de calidad, salud pública, prevención, formación e investigación, con el deterioro que ello supone.
Claro que todavía es peor los políticos o gestores que ante la adversidad de una crisis, su primera reacción es decir que lo que se necesita es “mano dura” y suelen nombrar a personajes que lo que tienen duro son las formas, pero nunca los objetivos para la eficiencia del sistema. Esto es sin duda aun más deletéreo, ya que además de que estos personajes convertidos en gestores se encargan de hacer más “marías” a las “marías”, además generan el profundo descontento del verdadero capital de cualquier sistema sanitario que son sus profesionales.
Espero que esta época de dificultad económica sirva para hacer más eficiente el sistema sanitario, pero sin perder la esencia que tiene nuestro sistema nacional de salud. Esto se pondrá de manifiesto en la composición de los presupuestos y en los nombramientos.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
¿Innovador en sanidad o emprendedor social?
1 Septiembre 2008Uno de los campos en los que más se innova es en todo el ámbito de las Ciencias de la Salud y más concretamente en la medicina. Dentro de estas innovaciones, es dentro de los fármacos donde más innovaciones se producen. Pero hay que hablar de innovaciones entrecomilladas. Ya que de la inversión que se hace principalmente por la industria farmacéutica en la innovación, solamente un porcentaje muy bajo acaba siendo de verdad un producto innovador, la inmensa mayoría solamente aportan unos pocos beneficios muy colaterales en el tratamiento de los problemas de salud. Pero mi intención no es hacer una crítica en este sentido, se entiende que de todos los fondos destinados a la investigación, solamente una parte de ellos de lugar a una serie de innovaciones reales.
No obstante, si me gustaría reflexionar sobre lo que yo denomino “innovación teledirigida” esto se refiere a producir innovación en terrenos que no son prioridad dentro de las ciencias de la salud para los ciudadanos, pero que tras obtener resultados en la investigación, el promotor o promotores se dedican a hacer una verdadera campaña de marquetin para hacer esa innovación prioritaria para la población. Es decir a través de las técnicas de mercado, hacemos de, por ejemplo, una etapa de nuestra vida que la población lo convierta en un problema de salud y a continuación se propongan un medicamento o cualquier otra técnica para su tratamiento.
Esta “innovación teledirigida” en realidad no era prioritaria, pero nuestra sociedad es tremendamente sugestionable y es muy sensible a convertir cualquier estado en enfermedad por muy normal que sea. Es fácil medicalizar las situaciones normales de nuestra vida, nuestras etapas de ciclo vital por las que atravesamos. Hemos convertido a la vejez en un problema de salud, al embarazo vamos en el camino de hacerlo, la menopausia la hemos medicalizado y así podríamos seguir. Eso no significa que esas etapas no presenten más riesgos para la salud y haya que realizar más controles sanitarios, pero no son enfermedades en si mismas.
Esto es tremendamente perverso, ya que los escasos fondos tanto públicos como privados pueden verse desviados en determinadas circunstancias en la financiación de proyectos que conduzcan a estas “innovaciones teledirigidas”. Con el detrimento de la financiación de la verdadera innovación.
Ante esta situación y zozobra cobra cada vez más protagonismo el concepto de emprendeduría social, como esa innovación, creación y aplicación a la sociedad de soluciones a los problemas reales de la sociedad. Esa música me gusta y prefiero a los emprendedores sociales más que a los innovadores en sanidad.
No obstante, si me gustaría reflexionar sobre lo que yo denomino “innovación teledirigida” esto se refiere a producir innovación en terrenos que no son prioridad dentro de las ciencias de la salud para los ciudadanos, pero que tras obtener resultados en la investigación, el promotor o promotores se dedican a hacer una verdadera campaña de marquetin para hacer esa innovación prioritaria para la población. Es decir a través de las técnicas de mercado, hacemos de, por ejemplo, una etapa de nuestra vida que la población lo convierta en un problema de salud y a continuación se propongan un medicamento o cualquier otra técnica para su tratamiento.
Esta “innovación teledirigida” en realidad no era prioritaria, pero nuestra sociedad es tremendamente sugestionable y es muy sensible a convertir cualquier estado en enfermedad por muy normal que sea. Es fácil medicalizar las situaciones normales de nuestra vida, nuestras etapas de ciclo vital por las que atravesamos. Hemos convertido a la vejez en un problema de salud, al embarazo vamos en el camino de hacerlo, la menopausia la hemos medicalizado y así podríamos seguir. Eso no significa que esas etapas no presenten más riesgos para la salud y haya que realizar más controles sanitarios, pero no son enfermedades en si mismas.
Esto es tremendamente perverso, ya que los escasos fondos tanto públicos como privados pueden verse desviados en determinadas circunstancias en la financiación de proyectos que conduzcan a estas “innovaciones teledirigidas”. Con el detrimento de la financiación de la verdadera innovación.
Ante esta situación y zozobra cobra cada vez más protagonismo el concepto de emprendeduría social, como esa innovación, creación y aplicación a la sociedad de soluciones a los problemas reales de la sociedad. Esa música me gusta y prefiero a los emprendedores sociales más que a los innovadores en sanidad.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
Escrito por jvergelesb
Hay un debate más que intenso sobre la financiación autonómica, debate que como es lógico está sujeto a las opiniones y críticas de los responsables autonómicos y los Gobiernos Regionales, sobre los avances que vaya realizando el Gobierno de España.
Escrito por jvergelesb
Escrito por jvergelesb 




