Ya estaban tardando y no me equivoqué cuando en una entrada anterior a este Blog apuntaba que no tardarían en “ladrar” los de siempre por el diagnóstico preimplantacional. Y así lo han hecho, esos señores de la Conferencia Episcopal ya han hecho un comunicado contra el diagnóstico preimplantacional y la “selección” del embrión sano, dicen ellos. Y abundan diciendo que esta selección hace que el niño que ha nacido es un fin en si mismo para curar a su hermano. y que además eso hará que se alteren los afectos.
Es impresionante, estos señores siguen pensando que los humanos queremos con los genes o con la genética. ¿Cómo se puede ser tan retorcido para pensar que una familia va a tener menos afecto, cariño, cuidado con un niño que ha nacido tras un diagnóstico preimplantacional? Habla mucho de ellos este comentario, tanto que haciendo una redución al absurdo las familias que tienen hijos adoptados no los pueden querer, es imposible. Siempre he pensado que los afectos van más allá de la genética, pero mucho más. Y que las funciones de la familia trasciende también a la genética.
Pero también se puede desprender, que según la Conferencia Episcopal, lo que necesita la Iglesia son personas con enfermedades, con discapacidades o en situación de dependencia. No se entiende nada.
Me eduqué en valores cristianos, pero sinceramente los planteamientos que ultimamente realiza la Conferencia Episcopal me llenan de decepción y de tristeza. No han sido capaces de abordar de forma sería, serena e introduciendo la sensibilidad cristiana en el debate bioético en ningún momento. Esperemos que esto cambie, y sobretodo que no sigan generando una falsa sensación de culpabilidad y una división que puede ser deleterea para la sanidad y la salud.
Mientras me apunto al “ladran, luego cabalgamos”. Enhorabuena a las ciencias de la salud por los avances y a todos los que de forma seria abordan estos temas con una reflexión serena y sosegada.

José María Vergeles Blanca
Médico de Familia

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