abortoHoy han comenzado los trabajos de la denominada “Subcomisión del Aborto”, han comenzado las comparecencias de expertos designados por los diferentes grupos políticos. Mientras desde el PP se solicitaba un debate serio y sereno, las asociaciones designadas por ese color político optaban por comparecencias muy respetables, al igual que las del resto de los colores políticos. Sin embargo, en los médios de comunicación de la derecha más radical y en las páginas web de diferentes organizaciones, que en teoría hablan de “la defensa de la vida”, estos comentarios y opiniones no eran serenas precisamente.
Hay que acometer un debate muy serio y sereno, efectivamente así debe ser. Dicen, aquellos que quieren cerrar bocas, que la sociedad no lo ha demandado. Lo haya demandado o no en los últimos meses hemos asistido a episodios lamentables que han puesto en jaque la calidad de la atención a estas mujeres. Esta merma de la calidad ha venido provocada por situaciones de clandestinidad, por comentarios que han generado tremendos sentimientos de culpa, comentarios que han puesto en evidencia derechos y libertades.
Ese debate debe contar con una serie de ingredientes que tienen que ser sanitarios, legales, culturales y bioéticos.
Mi opinión es que debe encuadrarse dentro de ese concepto magnífico de la sanidad que es la salud pública. Donde las acciones de elección son la prevención de las situaciones que nos lleven a que la mujer tenga que optar por el aborto.
Esa prevención tiene mucho de educación sexual, de utilización de métodos anticonceptivos, de diagnóstico y consejos genéticos y tantas otras acciones que permitan decidir a la pareja en libertad en esa fase de prevención de una situación como el aborto que a todas luces es traumática.
Si con estas medidas puestas en marcha se plantea esta opción, no se puede hablar de despenalizar, hay que hablar de tomar decisiones en libertad con los plazos que se consensuen. Pero además, es necesario no “penalizar socialmente a la mujer”. Es frecuente que la mujer se encuentre sola en la encrucijada de esta decisión y la sociedad no debe poner más peso encima. La legislación debe ser clara y la sociedad cumplir con ella. La “satanización” que determinados sectores de la sociedad han hecho de un grupo de mujeres en los últimos meses debe ser evitada, ya que somenten a la mujer a la decisión y además le generan un contexto de clandestinidad que merma la calidad en la atención sanitaria.
Opinemos de forma serena, sosegada y seria. Dejemos trabajar a la subcomisión del aborto y como sociedad construyamos una vida más fácil y segura para nuestras para la salud maternoinfantil.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
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