Evaluar la tecnología sanitaria, uno de los retos importantes en la sanidad

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tecnologiaSi algo puede comprometer la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud en España tal y como lo conocemos y disfrutamos hoy día es la incorporación vertiginosa de la tecnología sanitaria, algunos autores incluyen a los fármacos en estas tecnologías sanitarias.
Hace algunos años el Informe de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (sespas) daba una de las claves cuando incluía dentro de las situaciones que pueden disminuir la calidad de los sistemas sanitarios a medida que el sistema sanitario evoluciona. Esta clave es la incorporación de la tecnología sanitaria de forma exponencial y sin estar sujeta, esa incorporación, a una evaluación rigurosa.
Con este objetivo aparecieron las agencias de evaluación de tecnologías sanitarias. De hecho, la incorporación de cualquier avance en la tecnología sanitaria al sistema sanitario debería ir precedido de un análisis minucioso de estas agencias. Estos análisis tendrían que hablar de la forma de aplicación, las indicaciones, los usos, los efectos positivos y negativos.
Pero es importante que en nuestro país las agencias de evaluación de tecnologías sanitarias sirvan al Sistema Nacional de Salud, que las evaluaciones las realicen en formas de red, donde la Agencia Española de Evaluación Sanitaria sea la coordinadora de esta red. Y que para aumentar el conocimiento a la hora de estas evaluaciones se cuente con profesionales de las diferentes Comunidades Autónomas, tengan o no agencias de evaluación pero que están dispuestos a aportar su contribución a la evaluación.
La Investigación de Resultados en Salud debe ser una tendencia clara en el futuro que incida de forma clara en la evaluación de tecnologías sanitarias y en la aplicación de las tecnologías sanitarias.
Esto puede ser elemental, pero es uno de los elementos más claro en el pacto de la sanidad dentro de las políticas de calidad e innovación.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
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¿Innovador en sanidad o emprendedor social?

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Uno de los campos en los que más se innova es en todo el ámbito de las Ciencias de la Salud y más concretamente en la medicina. Dentro de estas innovaciones, es dentro de los fármacos donde más innovaciones se producen. Pero hay que hablar de innovaciones entrecomilladas. Ya que de la inversión que se hace principalmente por la industria farmacéutica en la innovación, solamente un porcentaje muy bajo acaba siendo de verdad un producto innovador, la inmensa mayoría solamente aportan unos pocos beneficios muy colaterales en el tratamiento de los problemas de salud. Pero mi intención no es hacer una crítica en este sentido, se entiende que de todos los fondos destinados a la investigación, solamente una parte de ellos de lugar a una serie de innovaciones reales.
No obstante, si me gustaría reflexionar sobre lo que yo denomino “innovación teledirigida” esto se refiere a producir innovación en terrenos que no son prioridad dentro de las ciencias de la salud para los ciudadanos, pero que tras obtener resultados en la investigación, el promotor o promotores se dedican a hacer una verdadera campaña de marquetin para hacer esa innovación prioritaria para la población. Es decir a través de las técnicas de mercado, hacemos de, por ejemplo, una etapa de nuestra vida que la población lo convierta en un problema de salud y a continuación se propongan un medicamento o cualquier otra técnica para su tratamiento.
Esta “innovación teledirigida” en realidad no era prioritaria, pero nuestra sociedad es tremendamente sugestionable y es muy sensible a convertir cualquier estado en enfermedad por muy normal que sea. Es fácil medicalizar las situaciones normales de nuestra vida, nuestras etapas de ciclo vital por las que atravesamos. Hemos convertido a la vejez en un problema de salud, al embarazo vamos en el camino de hacerlo, la menopausia la hemos medicalizado y así podríamos seguir. Eso no significa que esas etapas no presenten más riesgos para la salud y haya que realizar más controles sanitarios, pero no son enfermedades en si mismas.
Esto es tremendamente perverso, ya que los escasos fondos tanto públicos como privados pueden verse desviados en determinadas circunstancias en la financiación de proyectos que conduzcan a estas “innovaciones teledirigidas”. Con el detrimento de la financiación de la verdadera innovación.
Ante esta situación y zozobra cobra cada vez más protagonismo el concepto de emprendeduría social, como esa innovación, creación y aplicación a la sociedad de soluciones a los problemas reales de la sociedad. Esa música me gusta y prefiero a los emprendedores sociales más que a los innovadores en sanidad.

José María Vergeles Blanca
Médico de Familia

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