Necesario acuerdo para el Sistema Nacional de Salud

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Fue allá por finales del año 2008, cuando el Ministro Soria presentó su estrategia decidida por elaborar un gran consenso de todos los agentes sociales, profesionales y políticos en favor del Sistema Nacional de Salud. A esa estrategia se denominó Pacto por la Sanidad y tenía un diseño metodológico complejo, pero impecable para poder contar con la opinión de expertos, las pruebas científicas y la apuesta de todos los grupos políticos.
De forma paralela, en el Congreso de los Diputados y coordinados por el Sr. Llamazares, dentro de la Comisión de Sanidad, se comenzó con una estrategia paralela y complementaria a la anterior.
Los trabajos en el Congreso de los Diputados quedaron truncados por una falta de acuerdo entre las fuerzas políticas. Es historia que grupos políticos apoyaron el trabajo y los que no, en la que en este momento no voy a entrar.
Los trabajos del Ministerio de Sanidad conllevaron a que responsables políticos de todas las Comunidades Autónomas aportaran su esfuerzo, sus conocimientos y sus opiniones adaptadas a cada una de las realidades hasta elaborar un documento sólido que fue posteriormente analizado por los sectores profesionales, de afectados y pacientes y resto de sectores sociales.
Todos estos trabajos acabaron en un documento, que marcó una hoja de ruta muy importante, aprobado por todas las Comunidades Autónomas y las Ciudades Autónomas en un Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud el 18 de marzo de 2010. Esta fecha ha sido referencia para citar el documento en el mundo especializado sanitario, así los acuerdos del 18 de marzo han sido y siguen siendo hoy una referencia en cuanto a medidas que apuestan por la calidad, la eficiencia, la sostenibilidad y la equidad de la atención sanitaria.
Esos acuerdos contenían medidas a desarrollar en 3 años y que afectaban a áreas tan importantes como los recursos humanos, las prestaciones, la apuesta por la salud pública, la farmacia, la financiación sanitaria, la evaluación de las tecnologías sanitarias, las estrategias del salud del Sistema Nacional de Salud, la concienciación de los ciudadanos y profesionales en el uso adecuado de los recursos y la aplicación de las TICs al sector salud.
Estas medidas junto con los Reales Decretos Leyes del año 2010 con medidas urgentes debido a la situación de crisis económica mundial han hecho dibujar un panorama esperanzador en la búsqueda conjunta de medidas para conservar y mejorar un excelente Sistema Nacional de Salud como el que tenemos.
Hoy ha sido otro día muy importante, en el Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, se han adoptado nuevas medidas que incrementan el compromiso por el Sistema Nacional de Salud, por hacerlo más fuerte y lo consolide más. las medidas pueden resumirse en una serie de puntos como son:
  • Exigencia de prescripción por principio activo por parte del médico y la dispensación del medicamento más coste-efectivo de los disponibles.
  • Nueva forma de decidir la financiación por parte del Sistema Nacional de Salud de los medicamentos que se incorporan, con la participación de las Comunidades Autónomas, una antigua reivindicación de las Comunidades Autónomas desde que tenemos descentralizada completamente las competencias en sanidad.
  • Nuevo procedimiento para la financiación de los medicamentos de alto valor e innovación.
  • Agilidad en la incorporación de los medicamentos a los denominados precios de referencia, así como una homogeneidad en la caducidad de las patentes.
  • Compensación a las farmacias de nucleos de población de menos de 1500 habitantes.
  • Coordinación sociosanitaria con la participación activa de los profesionales.
  • Despliegue completo de la Historia Clínica Digital del Sistema Nacional de Salud que permita que la información clínica que permita el paciente pueda estar disponible en otra Comunidad Autónoma cuando tenga que ser atendido en un desplazamiento.
  • Validez de la receta electrónica en todo el territorio del Sistema Nacional de Salud.
  • Universalización de la atención sanitaria incorporada a la Ley de Salud Pública por economía de procedimiento en la tramitación de la normativa.

Celebro las medidas propuestas por el Ministerio de Sanidad asumiendo el liderazgo, muy cuestionado en los últimos tiempos, para que se produzca una verdadera equidad en la atención farmacéutica. Fórmulas como el “cataloguiño gallego”, las medidas de sacar de prescripción electrónica determinados medicamentos de marca comercial en determinadas Comunidades Autónomas o la subasta promovida por Andalucía, mostraba las medidas imaginativas de las Comunidades a las que les “apretaba el zapato” de la financiación sanitaria, sin que el Ministerio estuviera dando respuesta a las mismas. Con estas medidas todas las Comunidades Autónomas pueden actuar dando mayor equidad a los ciudadanos de este país.

Se incorporan las TICs a la atención sanitaria como medio y no como fin y se apuesta por la universalización de la atención sanitaria de la población que ya estableció la Ley General de Sanidad, pero que por desfases entre la legislación sanitaria y de la Seguridad Social se han producido numerosas distorsiones.

Queda aun mucho camino por recorrer en esta tarea y queda por saber cuál será el resultado de estas medidas, pero hoy es día de estar moderadamente satisfecho por los resultados del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.

En otra entrada analizaré algunas de las medidas que se echan en falta, pero en otro momento.

José María Vergeles Blanca

Médico de Familia

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La universalidad de la atención sanitaria, la necesaria reflexión

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No crea el lector que con el título de la entrada estoy cuestionando la universalidad de la atención sanitaria. Nada más lejos de mi intención, de mi ideología política y de mis reflexiones. Por defender la universalidad de la atención sanitaria es por lo que reclamo la necesaria reflexión en estos momentos en los que cada vez es más necesario llegar a un pacto de estado sobre la sanidad en España.
El primero de los motivos que lleva a la reflexión es la necesidad sobrevenida, en parte por la conciencia despertada por la crisis económica mundial, sobre el necesario esfuerzo por conservar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud español. La segunda de las razones es que no faltan voces que llaman a la puesta en marcha de un copago sin que en la reflexión quede claro con qué objetivo y que fin persigue ese copago, como si el copago fuera la solución mágica para el futuro. La tercera de las razones obedece a una cuestión que viene de largo, si es que se puede hablar de largo cuando nos referimos al año 1986, año de publicación de la Ley General de Sanidad que tanto aportó a este país. Su publicación planteó un cambio en el modelo del Sistema Nacional de Salud que no ha sido acompañado con la fórmula de aseguramiento en nuestro país que sigue siendo la Seguridad Social y que plantea una serie de dificultades en la financiación del sistema como tal. Por último, las reivindicaciones de determinados colectivos como los profesionales liberales (abogados,…) que antes estaban con una asistencia sanitaria “privada” reclaman estar dentro de la cobertura del Sistema Nacional de Salud, el reconocimiento de este derecho vinculado a los impuestos hace que sea la puerta de entrada para el resto de los ciudadanos independientemente de su situación en la Seguridad Social.
Sin duda son motivos de peso que deben ser analizados con detalle, la universalidad conlleva un reconocimiento de derecho a algo tan importante como es la atención sanitaria. Pero además esta reflexión de la universalidad debe permitir reflexionar sobre el modelo de Sistema Nacional de Salud mixto que tenemos, debemos ir a un modelo basado en los impuestos y, por tanto, universal. Las fórmulas vinculadas a las mutualidades deben ser objeto de profunda reflexión en un Sistema Nacional de Salud de vocación universal donde el derecho se obtiene por ser español y no por estar o no afiliado a la Seguridad Social.
La universalidad no es incompatible, ni mucho menos con una reflexión profunda sobre las diferentes prestaciones, su justificación y su aplicación en base a las necesidades de salud de la población. Es aquí donde se deben llegar a acuerdos y pactos en la universalidad de todas y cada una de las prestaciones, su acceso, su financiación y su revisión desde el punto de vista científico y social. Que nadie se escandalice cuando se usa la palabra copago, ya existe el copago en la prestación farmaceútica, yo pago una parte de los medicamentos que me prescribe el médico por ser “activo”. Se vuelve necesario reflexionar sobre este aspecto y si de verdad este “copago” que nos acompaña desde hace tiempo es o no de justicia social, en este momento nuestro país no es sociodemográficamente igual que en la década de los 80, si no somos iguales debemos reflexionar sobre todas estas cuestiones.
Otras de las cuestiones importantes a tener en cuenta es el uso de una prestación sanitaria-económica-social que ha sido una gran apuesta por la justicia social como es la incapacidad temporal o como se les conoce vulgarmente las bajas médicas. El sistema sanitario debe ser más activo en este tema, mucho más de lo que lo ha sido y de su utilización adecuada deben revertir fondos en la financiación sanitaria, en la Ley de Financiación autonómica del año 2001 eso se recogía y en la actual no se recoge. Esta prestación triple es muy importante para los trabajadores que por motivo de enfermedad deben hacer reposo y no es justo que vean mermados sus ingresos.
Una cuestión de calado supone la atención a los problemas de salud por parte del Sistema Nacional de Salud de las enfermedades profesionales, sin que la financiación de las Mutuas de Accidentes de Trabajo reviertan los fondos en esta atención. Por muchos esfuerzos de cobro de las instituciones sanitarias, no es posible llegar nunca al 100%, esto merece una gran reflexión y una definición de un modelo de salud laboral con gran componente sanitario.
Estoy seguro que una apuesta por la incorporación de las tecnologías y evaluación de las tecnologías incoporadas al Sistema Sanitario es clave para la sostenibilidad y debe formar parte de esta universalidad. Extremar el uso de la evidencia científica, de la necesidad social y de las necesidades de salud son cuestiones importantes.
La prestación farmacéutica es sin lugar a dudas un capítulo importante de las prestaciones sanitarias en función al volumen económico. Pero la reflexión debe ser un punto de encuentro entre todos los agentes para hacer de esta prestación algo eficiente, que apuesta por la I+D+i y que sabe racionalizar el uso. La apuesta por una clara política de principios activos que conserve la libertad de prescripción del médico consagrada en la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, que disminuya el gasto sanitario hasta lo necesario, que apueste por la empresa innovadora y que de respuesta a los ciudadanos y a sus necesidades de salud es el camino a seguir y hay recorrido.
Sin duda en la universalidad debe tenerse en cuenta aspectos elementales de las políticas sociales como la incorporación de la perspectiva de género a la salud, la perspectiva de la salud pública en la disminución de las desigualdades en salud y la verdadera participación de los ciudadanos, incorporando metodologías de lo que es la participación ciudadana, la crisis de los denominados consejos de salud, muestran que lo importante en la participación ciudadana es cómo se hace o se lleva a cabo y eso es sin lugar a dudas la metodología además de las formas o de las estructuras.
Se hace necesario por diferentes razones un gran debate sobre la universalidad que enmarque el futuro del Sistema Nacional de Salud, es una oportunidad única para el pacto por la sanidad cada vez más necesario.
 
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia

En cuestión de salud hay inmigrantes e inmigrantes

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inmigracion_saludEn estos días ha aparecido referenciado en prensa un documento publicado por el Consejo Económico y Social de España donde se pone de manifiesto que los inmigrantes tienen menos bajas laborales, utilizan más las urgencias, tienen menos tiempo de ingreso y utilizan menos los fármacos que los ciudadanos españoles.
Desde el ámbito de la política de derechas más retorcida se ha criticado el gasto que para el sistema sanitario español producen los inmigrantes, haciendo referencia a aquellos que nos llegan a través de pateras en busca de un futuro mejor, o de paises con menor nivel de desarrollo que el nuestro.
Afortunadamente aparece este estudio que viene a poner las cosas en su sitio. Aquellos ciudadanos y ciudadanas de otros paises que llegan en busca de un futuro mejor en nuestro país hacen una utilización muy razonable de nuestro sistema sanitario y pasado el tiempo se comportan tan bien o tan mal como los ciudadanos españoles en cuanto a la utilización de los recursos.
Mención especial merecen aquellos inmigrantes que entran en nuestro país legalmente de países desarrollados, a través de los aeropuertos, incluso viajando en primera clase que acuden atraídos por las excelentes coberturas de nuestro universal Sistema Nacional de Salud y se quieren beneficiar de las intervenciones traumatológicas gratuítas o los fármacos gratis tras la jubilación. Ese impacto si debería medirse, ese “turismo sanitario” si es costoso para nuestro Sistema Nacional de Salud, pero como se puede pensar que un inmigrante que entra en nuestro país tras una odisea imposible en el Atlantico pueda venir con mal estado de salud ¿quién lo resistiría?
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia

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