Familia, estructura, pero también función

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Hace unos días hemos asistido al pronunciamiento de una parte de la cúpula de la Iglesia Católica de nuestro país, dando por supuestas algunas nociones sobre lo que consideran familia. Duele ver la estrechez de miras que tienen, sobretodo sabiendo que es dentro de la Iglesia Católica donde las personas se “desnudan” y cuentan sus miserias, sus valores, sus virtudes, sus inquietudes, sus dudas…
Duele ver como algunos de los obispos han incluido dentro del concepto de familia, para ellos una única estructura familiar, dejando aparte las funciones que tiene la familia en sus diferentes tipos estrcuturales. Parece que dan más importancia a la estructura que a la función.
Soy médico y si en mi trabajo asistencial me hubiera guiado por el concepto de familia de los obispos desconozco si hubiese tenido que inhibirme ante la posible solución de algunos problemas de las familias, al no ser consideradas algunas estructuras como familia.
Las familias estructuralmente la más frecuente es la nuclear, es decir aquella compuesta por una pareja y su descendencia. Esta es la más frecuente desde el punto de vista estadístico. Pero además los obispos excluyen a la pareja cuando está formada por dos personas del mismo sexo, además de otras exclusiones que por obtusas y gruesas me callo.
Pero además de la familia nuclear típica hay otros tipos, por ejemplo las personas sin familia, los equivalentes familiares…
Estos tipos que son considerados por los ciudadanos como familia se deben a que “se comportan” como familias, es decir cumplen funciones de familia. Dentro de estos grupos de personas hay cariño, se cuidan, se protegen, socializan, educan,… Y esas funciones si lo pensamos bien los cumplen muchos tipos de relaciones. Todos somos capaces de recordar frases como “somos como de familia”, “claro son como hermanos”, “se ha criado con ellos”…
Lo dice la sociedad, lo ha hecho normal y esa normalidad han decidido acabar con ella.
Son equivalentes familiares amigos que viven juntos durante tiempo, compañeros de trabajo que viven juntos, ancianos ingresados en residencias de ancianos y los religiosos que viven en clausura. Parece que estos tipos para la Iglesia Católica no tienen estas funciones, esto deberían decírselo a sus religiosos que están en conventos de clausura, a las residencias de ancianos que llevan desde la Iglesia Católica…
A veces puede parecer que el sentido común no casa bien con cierta jerarquía eclesiástica, esperemos que esto pase, ya que la dimensión religiosa en nuestra sociedad, a pesar de ser un país aconfesional, tiene importancia.

José María Vergeles Blanca

Los cuidados paliativos afectados

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Recientemente hemos conocido la sentencia que elimina la malapraxis de lo ocurrido en el Hospital Severo Ochoa de Leganes (Madrid).
Deseo expresar mi reconocimiento desde el principio a unos profesionales que han actuado de forma correcta y que han sido apartados de sus responsabilidades y que han sido sometidos a juicios paralelos expuestos a ellos por unos políticos de la Comunidad Autónoma de Madrid.
Deseo expresar también, mi reconocimiento a todas las familias y los pacientes de estos médicos que a través de la información que les proporcionaron decidieron una vida más libre de síntomas para ellos o para sus familiares. Su decisión fue seguro acertada y Lamela y otros políticos los han sometido también al juicio público.
Mi consideración también van para todos los médicos y pacientes del Hospital Severo Ochoa de Leganes, que durante todo este tiempo hasta que hemos tenido la noticia de la sentencia, han tenido que decidir utilizar lo que la ciencia pone a su disposición y que son los Cuidados Paliativos, en los momentos finales de la vida. Supongo, poniéndose en su piel que la decisión en el punto 0 del atentado a los Cuidados Paliativos en general por parte de unos políticos.
Hablo de Atentado a los Cuidados Paliativos, porque es lo que me parece el comportamiento del Sr. Lamela y del resto de políticos que han propiciado que hoy la sedación terminal, que tiene sus indicaciones, se haya teñido de un tinte de sospecha.
Pero no contentos con lo que ya han hecho han sido contumaces en su atentado contra los Cuidados Paliativos, que ante las preguntas de los periodistas ante la sentencia, han abierto aun más la herida que les habían propinado a los cuidados paliativos.
No voy a caer en el comentario fácil de si estos políticos sin ningún respeto por la ciencia y la ética optarían por la sedación terminal si se ven en una situación como aquellas que criticaron. Sería fácil, pero además como tenemos más respeto a la ética y a la ciencia lo entenderíamos ante el sufrimiento.
Falta de respeto que se vió acrecentada por una profunda falta de conocimiento y grandes dosis de utilizar la política con minúsculas.
Espero, sinceramente que nunca más se produzca un hecho como éste.
José María Vergeles Blanca

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