De unos meses a esta parte se ha instalado en nuestro mundo algo que nos hace sospechar lo difícil de esta economía globalizada. Es cierto, que en una parte se han producido incremento en el precio del petróleo asociado con una desaceleración en el negocio inmobiliario. Esto claramente se ha hecho eco en la sociedad y se ha producido una situación clara de impresión de estar en tiempos difíciles. Como el dinero ciertamente es “cobarde” hemos instalado en nuestra psique esa precaución, bajando el consumo y de esta forma contribuyendo de forma decidida a la desaceleración económica. En fin esto nos situa en una situación nueva que requiere de ejercicios de austeridad claros y de abundar en la eficiencia de nuestras acciones profesionales como contribución a una mejora de esta situación de dificultad económica.
En el campo de la Sanidad es claro los esfuerzos, más si cabe en la sanidad pública. Se hace más necesario invertir esfuerzos en la mejora de la eficiencia y de la calidad de las acciones del Sistema Sanitario Público. Consolidar y mejorar, frente a crecer. El lema de “no hacer más, sino hacerlo mejor”.
Pero para llevar a esto a la práctica se necesitan esfuerzos por todas partes, las políticas verticales tienen poco éxito, es cierto, pero marcar el rumbo y las estrategias si es necesario. Es necesario un convencimiento de políticos y directivos, convencimiento de esforzarse en consolidar servicios y mejorarlos, frente a la oferta de más y más. Un convencimiento claro, lejos de repetir la frase, creer en la política que marca la frase de “no hacer más, sino hacerlo mejor”.
Este convencimiento debe traducirse en la forma de actuar de políticos y directivos, para marcar tendencias y ejemplificar a los profesionales y a los ciudadanos. Esa es la estrategia más sensata y honrada para con nuestra sociedad. Ofertar calidad frente a más cantidad.
Dentro de la calidad y la eficiencia hay un concepto clave que es la Variabilidad en la práctica clínica que influye de forma decisiva en la seguridad para los pacientes, la eficiencia y el coste de las actuaciones sanitarias, la utilización racional y razonada de los recursos sanitarios y la evidencia científica en la toma de decisiones. El estudio de la variabilidad de la práctica clínica o de la práctica médica permite conocer hasta que grado de falsedad tiene el dicho de “cada maestrillo tiene su librillo”. La investigación en este terreno debe ser una prioridad para los Gobiernos, conocer los determinantes de la variabilidad permite invertir en ganar en calidad de lo que hacemos, permite gestionar de forma eficiente para invertir en otras acciones y lo más importante en la seguridad de lo que hacemos en sanidad para pacientes y profesionales.
Sin embargo es más fácil seguir invirtiendo en nuevas cosas, en ofertar nuevos servicios, es más vistoso poner en marcha más y más tecnología, es más fácil deslumbrar con lo nuevo.
Pero frente a esa facilidad se encuentra la responsabilidad social, la ética en las decisiones y eso es lo que nos debe mover a los políticos en esta fase, la consolidación y la mejora progresiva de nuestro Sistema Sanitario Público. Es posible que no sea una exigencia explícita de nuestros ciudadanos, pero es una necesidad de progreso y social. Y en esta mejora existe una palabra clave la Variabilidad de la práctica.

José María Vergeles Blanca
Médico de Familia