Las dimensiones de la Salud Mental, la depresión

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depresionRecientemente la Organización Mundial de la Salud ha hecho público un estudio sobre las cargas de morbilidad mundial. Este estudio revela las grandes cifras en todo el mundo de las principales enfermedades. En la página web de la Organización Mundial de la Salud se puede acceder a algunos datos.
Entre esos grandes datos se obtiene como una de las 10 principales conclusiones que los trastornos mentales como la depresión figuran entre las 20 causas principales de discapacidad a nivel mundial. La depresión es padecida por un total de 120 millones de ciudadanos de todo el mundo. La mayoría de ellos son formas que recibiendo el tratamiento adecuado tienen una vida normal. Sin embargo, en todo el mundo, menos de un 25% de los pacientes que padecen depresión tienen acceso a un tratamiento adecuado.
Los trastornos que se encuadran dentro de la Salud Mental han sido durante mucho tiempo y lo siguen siendo en función de la cultura y de las creencias un importante tema tabú o asociadas con determinados castigos divinos. Se sigue tapando la enfermedad mental como si fuera una lacra social, cuando se encuentran entre los problemas de salud más frecuentes de la población, los trastornos del estado de ánimo, como la ansiedad o distintas formas de depresión.
Extremadura hace ahora un año lanzó una campaña en la que se pretendía mejorar la imagen de estos trastornos por la sociedad y que a los ciudadanos que los padecen no les supusiera una limitación el acceso a los tratamientos adecuados. La campaña llevaba por lema “Refresca tu mirada”. Esperemos que estas iniciativas les quiten a este tipo de trastornos las connotaciones que les pone la sociedad.
No obstante el resultado del estudio de la Organización Mundial de la Salud, nos pone en la pista de que además de la importante falta de acceso a los tratamientos adecuados por una parte muy importante de la población mundial,  estos trastornos producen una limitación a alguna de las actividades cotidianas consideradas normales para la población y eso es lo que significa discapacidad.
Estamos entonces ante un problema de distribución normal que limita el funcionamiento de los pacientes que la padecen y que además no acceden a los tratamientos adecuados.
Hace falta una auténtica concienciación de la sociedad sobre este problema, realizar una adaptación de las estrategias de abordaje en las diferentes culturas y en las diferentes creencias y establecer los trastornos de salud mental en las líneas prioritarias de los sistemas sanitarios y en la cooperación internacional para el desarrollo.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
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Cooperación desde la Sanidad

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Hoy he estado moderando una mesa redonda donde se han presentado experiencias de profesionales sanitarios del Servicio Extremeño de Salud, de cooperación internacional para el desarrollo.
Se han presentado 4 experiencias, dos de ellas en Perú, una en El Salvador y otra en Uganda. Todas tenían cuestiones comunes, la primera que apuntaron todos, que los profesionales cuando fueron a esos países recibieron más que dieron. Otra de las cuestiones es la necesidad del trabajo en Salud Pública, medidas que tienen que ver más con el saneamiento y con hábitos de vida que con la incorporación de tecnologías sanitarias.
Ha sido un lujo para mi escuchar esas experiencias. Los asistentes eran estudiantes de primer curso de diferentes titulaciones de la Universidad de Extremadura. Esta Universidad desde hace un par de años celebran Diversia, y la Semana Intercultural. Es toda una experiencia en el intercambio y en compartir experiencias, donde se pone de manifiesto la vocación de servicios de nuestros jóvenes y se entiende el concepto universitario también desde el compromiso social para con ciudadanos de otros países no tan desarrollados como el nuestro.
Viniendo a casa, en el coche, donde da tiempo de pensar en ese rato de soledad, he pensado en que nuestro principal capital como ciudadanos es nuestro conocimiento e información. Esto nos permite decidir de forma más autónoma en todos los ámbitos de nuestra vida. Pero además, nos sentimos en el deber de compartir esos conocimientos. Efectivamente necesitamos poner al servicio de los demás nuestros conocimientos, nuestras actitudes y nuestras habilidades.
Pero esta transferencia de conocimientos no debe ser forzada, ni impuesta. Debemos tener en cuenta las creencias, los valores, y tantas otras cosas que hacen que esos conocimientos que ponemos a disposición de los demás, éstos tienen la capacidad de usarlos y el modo en el que los usan a través de la interpretación y la aceptación que hacen de ellos.
Es un lujo poner nuestros conocimientos a disposición de los demás. Esa es la verdadera cooperación.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia

Desarrollados a costa del desarrollo de otros

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Hoy cuando iba en el coche escuché noticias relacionadas con la pobreza, cuando he llegado a casa también siguen coincidiendo noticias sobre este tema. Es impresionante como con la llegada de la crisis a los países desarrollados se pone de manifiesto que hay dinero para mantenernos en el estatus del capitalismo frente a una colaboración necesaria con países que necesitarían estos fondos para necesidades mucho más primarias.
Somos tan egoistas en esta parte del mundo que nos atrevemos a criticar a aquellos ciudadanos que vienen en pateras o cayucos de otros países al nuestro en busca de una vida mejor e incluso nos atrevemos a decir que colapsan nuestro sistema sanitario, pero aquella inmigración que viene del resto de Europa o de otros países desarrollados en busca de un “turismo sanitario” no nos desagrada y las críticas son bastantes menos.
Pero si con eso no teníamos bastante, desde los países desarrollados y en parte por la medicalización de todos los problemas de nuestra sociedad, realizamos acciones que producen efecto llamada sobre profesionales sanitarios que se han formado en esos países con pobreza y que son su principal capital formado para dar respuesta a sus problemas de salud.
Y con todo esto hablamos de Cooperación al Desarrollo entendida desde una forma hipócrita, basada en la necesesaria sensación de vaciarnos de “culpa”, limpiar nuestra conciencia. Y con la metodología de vestirnos de “Coronel Tapioca” e irnos en busca de ofrecer una “caridad”.
Seamos serios y coherentes, reflexionemos sobre nuestras conductas a diario, seamos coherentes por la Cooperación al Desarrollo, proporcionemos conocimientos a otros países si es de eso de lo que disponemos y la mejor de las Cooperaciones al Desarrollo es evitar que nosotros nos desarrollemos a costa del desarrollo de los demás.
Siempre tenemos ahí nuestra oportunidad.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia

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